Archivo de la categoría: Escritos mios…

El hombre del tiempo.

Entre Letras.

Por Carlos Alberto Sánchez Villegas.

Hombre y reloj, Federico Sequeira

Hombre y reloj, Federico Sequeira

Para Sofía Flores en un primer año juntos.

“La vida está llena de miseria, soledad y sufrimiento;
Y todo termina demasiado pronto”
-Woody Allen

MIENTRAS CAMINABA bajo los intensos rayos del Sol su reloj de bolsillo marcaba las tres, una hora muy inusual para estar fuera del hogar, más en el caso de él que vivía exiliado del mundo en su propia soledad. Pero que más podía hacer si necesitaba sus estampillas, sin ellas no podría mandar más cartas en tiempo y forma. Aunque el Sol generaba calor ya se sentían los primeros vientos helados que presagiaban un invierno temprano.

LA NAVIDAD y el final de año siempre representan fechas de unidad familiar, pero para él representaban fechas muy tristes y solitarias, llevaba cerca de 10 inviernos sin ver a alguno de sus hijos. Tenía tres y ninguno de ellos lo visitaba o llamaba, y mucho menos escribía. Tan solo tenía de ellos viejas direcciones en otras ciudades de las cuales no podía confirmar si sus hijos seguían viviendo ahí, ni siquiera un número telefónico dejaron tras su abandono.

EN LA SOLEDAD de su casa se sentaba y meditaba sobre su presente, él entendía que era la ley de la vida que los hijos tenían que irse algún día de casa, pero no comprendía porque sus hijos habían tomado esta ley tan en serio y lo habían dejado totalmente en el olvido, en la oscuridad. Económicamente no los necesitaba él podía valerse por sí mismo como lo había hecho toda su vida, pero el dolor de su ausencia le pesaba enormemente. Más en la época de navidad cuando todas las familias están unidas, había perdido a su esposa tan solo catorce años atrás y desde entonces sus hijos se fueron alejando cada vez más de él hasta que perdieron totalmente el contacto.

EL RELOJ de cuerda marcaba el paso en la habitación mientras él sacaba bolígrafo y papel para redactar como todos los días cartas para cada uno de sus hijos, en aquellos escritos no había reproche alguno, solo eran para reportar cada uno de los pormenores de su vida solitaria, para anunciarles el amor que sentía por ellos y la gran tristeza que sentía por no verlos. Como era costumbre las cartas se iban, pero nunca regresaba respuesta de ninguno de los tres destinatarios.

UNA VEZ terminado el ritual de las tardes de escritura, el viejo preparaba su taza de café para sentarse fuera de la puerta de su casa y observar la vida cotidiana de su barrio. El jugueteo de los niños, sus risas, su andar. A veces se preguntaba si él tenía nietos, cuantos años tendrían, como serían, tal vez un día lejano antes de su fin podría conocerlos.

LOS MINUTOS seguían muriendo en el reloj del viejo, mientras él comenzaba ahora el ritual de dormir, de pensar en sus hijos, de soñar con un rencuentro. Quién puede imaginar su dolor cuando lo ven con su caminar lento hacia el servicio postal a depositar sus cartas diarias, quién puede imaginar siquiera la soledad de un viejo y el dolor que genera el paso del segundero sobre aquellos minutos y horas.

* Historiador, escritor y columnista. Egresado de la Universidad Autónoma de Aguascalientes

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Una lluvia compartida.

Una lluvia compartida.

Por: Carlos Alberto Sánchez Villegas *

En un tiempo de lluvias y nubes oscuras ella tomo mi mano, recuerdo bien que los vientos fríos tocaban con caricias invernales las hojas de los árboles, a mi mente viene la imagen de sus mejillas expuestas a aquel ambiente gélido y la brisa que se desprendía de sus labios al sonreír.

     Dentro de la casa un aroma de café impregnaba todas las cavidades de las habitaciones. Un café para dos, pensaba él para sus adentros, una taza para compartir sueños y esperanzas, en verdad podría faltar cualquier cosa menos esa bebida que compartía con ella cada tarde.

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     Él se dedicaba a capturar ideas en forma de letras. Tantas notas y borradores que había sobre su tenían el nombre de aquella mujer de ojos cafés, la verdad es que todo tenía sabor a ella y su fragancia abarcaba todo el conjunto de su ser.

     Mientras pensaba esto en aquel jardín húmedo ella sujetaba con más fuerza su mano, aquellas manos pequeñas de ella, suaves al tacto que trasmiten magia al instante. Del tocadiscos llegan las notas de las canciones de Creedence, que al él tanto le gustan, la música se eleva junto con el vapor del café por todo lo alto del cielo. La melodía fue cambiando poco a poco para darle espacio a Def Leppard y a un beso de sus labios.

     Tal vez lo que significa una buena juntos no son las grandes demostraciones de amor ni las cursilerías, tan solo es disfrutar juntos de las pequeñas cosas, de las sinfonías cotidianas que la vida trae, el secreto está en eso, en una sola mirada de ambos con destino a la lluvia.

     Ojalá esos días de nubes oscuras nunca terminen, los días de detalles compartidos son mejores así. Las letras y las ideas fluyen de una mejor manera, ese sentimiento llamado amor se manifiesta de todas las maneras posibles en cada rincón, en cada caricia, en cada verso que se desprende del tintero.

     El clima se endureció, ahora la tormenta se observaba desde la ventana, el tiempo corría lentamente entre platicas y más café, las melodías fueron cambiando también dando lugar a la voz de John Lennon. El día le dio paso a la noche, los ruidos de la oscuridad fueron inundando la atmósfera. Nuestros protagonistas se fueron perdiendo también entre sombras, aguardando un nuevo amanecer lleno de la brisa de nuevos ideales en conjunto.

  • Historiador, escritor y columnista. Egresado de la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

 

Letras para el sosiego de un alma.

Por: Carlos Alberto Sánchez Villegas*

El viento sopla, a través de aquella ventana golpeada por la lluvia; se ve aquel gran roble que custodia una pequeña colina frente a su cabaña. Dentro de ella aquel hombre toma de su taza de café y recuerda, solo recuerda, un pasado llenó de escenas, lleno de amor. Ahora solo existe el presente uno sombrío donde la lluvia se hace presente cada uno de sus días.

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     A diario las letras se agolpan en su cabeza, cada tarde se sienta en su pequeño escritorio para sacar todo aquello que su corazón dicta, ya sea con tristeza o con jubilo. La noche se acerca y lo único que sustituye en ocasiones el buen café es el sabor de una buena cerveza oscura. Así son todos los días de este solitario personaje, días que transcurren entre letras y versos, entre lluvia y naturaleza.

     Algunas tardes el espectáculo de la lluvia se deja ver no solo por la ventana, sino también sentado en la vieja silla que él mismo construyó, así todo el panorama es mejor. Se acuerda de aquellas historias robadas, de todo lo que su abuelo le platicaba en aquel mismo lugar, historias de hombres en tiempos ancestrales, de grandes hazañas, de grandes lugares.

     En ocasiones cuando se encontraba en su cama recordaba todas esas palabras y anécdotas, se preguntaba como el hombre se podía complicar tanto la existencia en luchas interminables que no llevaban a ningún lugar; porque simplemente no se podía disfrutar lo sencillo de la vida. Pero que más da, él solo es un hombre solitario de esos que disfrutan la belleza de lo más pequeño y el misterio que se esconde detrás de esto, nunca cambiará esto por más que sea criticado.

     En la sencillez de sus letras no hay grandes enigmas ni la belleza profunda de los grandes autores, solo hay la sencillez de un alma en pena que va buscando belleza donde otros no pueden encontrarla. Tal vez por esta razón nunca buscó publicar algunos de sus textos y se los reservó para sus noches de insomnio, eso era lo mejor para él y para su soledad; al final de cuentas nadie podría comprender lo que de su ser se desprendía, al menos, eso se decía a si mismo.

     Así es querido lector lo más bello se puede encontrar en muchas ocasiones en lo más sencillo que la vida nos da, y en las cosas comunes. Cuando aprendes a valorar esto las puertas de la comprensión del mundo se abren para darte camino a lo hermoso que pueden ser las letras aunque no estén escritas para grandes cosas, aunque simplemente sean para el sosiego de tu propia alma.

  • Historiador, escritor y columnista, egresado de la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

 

 

Crónica de un hospital.

Por: Carlos Alberto Sánchez Villegas*

“La soledad y la tristeza son el pan de cada día”.

Llueve sobre aquella ventana, los relámpagos dejan sentir su pesado estruendo; solo el alma solitaria entiende la belleza de aquel espectáculo. Para alguien que lleva días en el hospital aquel panorama es sorprendente, cargado de recuerdos, como aquel día que la llevo a su casa n su motocicleta mientras llovía. Al mismo tiempo que esto cruza por su mente afuera el agua cae con más intensidad.

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     En el exterior el mundo gira y transcurre en total normalidad olvidándose de todos aquellos que por alguna razón pasan sus días en las camas de un hospital. Graves o no, hay una tristeza que va envolviendo todo, tanto a pacientes como a familiares. A decir verdad, hay otros sentimientos que se entremezclan junto con la tristeza, como la angustia, desesperación, abandono; si uno quiere encontrarse con todo esto basta con asomarse a la habitación de un nosocomio.

     Mientras pienso en todo esto aguardó la visita de ella, es de las únicas cosas que me dan consuelo junto con mi familia. Su plática y sus hermosos ojos hacen perfecta armonía, dan alegría a estos días de estaría sombría.

     He tenido que cambiar mi habitual taza de café por vasos de agua y té, eso no tiene nada de divertido, pero todo sea por el bienestar de uno. Las horas en cama solitarias, le dan a uno muchas cosas que pensar, sobre la vida misma y sobre el olvido en que la sociedad tiene a todos aquellos enfermos, en fin, creó que no tomar café me hace delirar demasiado.

      Hay cosas que lo unen a uno a otros seres humanos, accidentes también como en mi caso que dejó una tibia rota y más de una semana hospitalizado, pero definitivamente tengo como una gran ganancia que todo esto me ha unido más a ella, discutimos de cualquier cosa, pero ese es el sentido de estar con alguien, disfrutar hasta las riñas.

     La estaría en un lugar así es difícil, aunque uno no este grave la muerte asecha siempre en los alrededores y la pena lo embarga a uno de ver a otros en situaciones más críticas, al menos yo tengo el privilegio de estar junto a una ventana. Las agujas son el pan de cada día, piquetes por aquí y por allá, ya hasta estoy superando mi pánico a las inyecciones, tengo que hacerlo hay otros que la están pasando peor.

      En fin, el día de mi operación se acerca, el nerviosismo no es tanto, solo tal vez un poco de miedo a la anestesia, pero en general es una intervención de carácter sencillo, porqué se me ocurrió esto querido lector, tal vez sea por la soledad que se siente en este tipo de lugares, una estancia que pocas veces tenemos oportunidad de vivir. Ahora solo pido por todos aquellos que tienen que pasar días en un nosocomio, por su recuperación y para que no tengan una estancia prolongada.

*Historiador, escritor y columnista, egresado de la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

El Oficio y la Lluvia.

Entre Letras.

El Oficio y la Lluvia

Por Carlos Alberto Sánchez Villegas *

“...la oscuridad y el agua son dos elementos que invitan al ente incómodo llamado recuerdo”

“…la oscuridad y el agua son dos elementos que invitan al ente incómodo llamado recuerdo”

ES UNA madrugada fría, las gotas de lluvia se agolpan en la ventana, toda la noche ha estado cayendo una densa tormenta. No puedo seguir durmiendo, la oscuridad y el agua son dos elementos que invitan al ente incómodo llamado recuerdo. El día siguiente es un día pesado de trabajo, pero, en fin, el insomnio ya está aquí y no hay nada que no cure una buena taza de café.

LA MAÑANA es lluviosa, eso no importa, este clima es buen compañero de aquel que deambula solo por la vida. La rutina, el trabajo, hacen que un solitario pase bien desapercibido por la realidad, nadie se detiene a preguntarse qué hace un tipo como aquel sin ninguna compañía y viviendo solo a base de recuerdos y letras. Mi oficio es sencillo soy carpintero como alguna vez lo fue mi padre, transformó el corazón de la madera en magia, la cual, se traduce en muebles, objetos, juguetes, etcétera. De todo esto los juguetes son mis preferidos nada mejor que satisfacer la curiosidad de algún pequeño.

MI PADRE lo recuerdo bien, era un tipo duro, para él trabajar en su taller lo era todo, cualquier otra cosa resultaba inútil a su vista. Yo no encajaba bien con sus expectativas; era un chico atraído por las letras, los libros, algo que mi papá no podía considerar como algo serio, de hecho, el que yo hiciera alguna carrera universitaria no entraba en sus planes ni en sus gastos. Ahora no lo culpo como antes, él no tenía la culpa de tener esa ideología cuando fue sólo criado para el trabajo pesado desde pequeño.

CON EL tiempo fui coleccionando pequeños tesoros literarios, mi solitario hogar se fue plagando de libros, historias que sólo eran mías y de nadie más. Se fueron esfumando las intenciones de una carrera y fui adquiriendo el gusto por los pequeños detalles, el café, los días nublados, el contar y aprender historias. Tal vez querido lector pensarás que me conformé con aquella vida rudimentaria de mi padre y dejé escapar mis sueños. Yo no pienso igual, yo creo que adquirí el amor por el oficio y la vida sencilla. A mi padre no le importaba mi afán por conseguir cada vez más libros mientras aprendiera bien todo lo que tenía que ver con la carpintería.

A PROPÓSITO de eso tal vez te preguntes por qué no menciono a mi mamá, es porque ella se fue cuando yo era pequeño, no sé a dónde pero no está, yo calculo que desde los tres años estoy solo con mi papá, así que desde ese entonces la vida ha sido difícil para nosotros dos. A esto debemos sumar somos hombres de naturaleza reservada por lo que la comunicación era difícil entre nosotros.

ACABO DE cumplir 30 años, mi padre murió en una noche de lluvia cuando yo tenía 25, no teníamos la comunicación más perfecta pero no tienen una idea de cuanto lo extraño. Desde aquel entonces yo me hice cargo de su taller y aquí me tienen con mi pequeño taller y mi pequeña casa, claro con una modesta biblioteca, pero esas letras son mi sustento de realidad.

EN OCASIONES me preguntó por qué no he formado ninguna familia, tal vez por mi carácter retraído no se ha aparecido el amor ante mis puertas. De todas maneras, no es algo que me quite mucho el sueño, si éste llega en algún momento será bien recibido por mí, yo sólo intento disfrutar aquellas pequeñas cosas que la vida nos regala a diario sin que nos demos cuenta.

LA BRISA llega hasta la puerta de mi taller, eso no detiene el jugar de los niños que corren por las calles, uno de ellos se queda rezagado, creo que es el momento ideal de regalar el barco de madera que hice hace algunos meses. El niño se queda sorprendido de inicio para abrir paso después a una cara de felicidad. No puedo evitarlo esos son los pequeños detalles que uno debe amar en este mundo, es lo que uno le va llenando el corazón y evita que se marchite el alma. El niño se retira pero yo sigo viendo el horizonte, las nubes de lluvia y el rostro de mi padre reflejadas en ellas.

* Historiador, fotógrafo, escritor y amante de las letras, dame una palabra y te dedico un verso.

Publicado en: http://pagina24.com.mx/2017/07/12/columnas/entre-letras-17/

Una Pintura en la Tristeza

Por Carlos Alberto Sánchez Villegas*

Una Pintura en la Tristeza

Otoño, de Leonid Afremov

Otoño, de Leonid Afremov

EL DÍA se hace más denso a medida que la mañana avanza, frente a aquel hombre se encuentra aquel campo abierto, tapizado de una corta hierba y con árboles de gran tamaño al fondo; llegó ahí antes de que los primeros rayos del sol anunciaran su llegada, cuando la brisa matutina lo inundaba todo. Aquel era su escape, su salida de la realidad, el ir a pintar paisajes o la primera cosa que se cruzara frente a sus ojos.

 ESTE DÍA no todo avanzaba como él quería, había hecho unos primeros bosquejos, pero no quedaban como él quería, no lograba comprender lo que pasaba, era tan sólo una pintura de naturaleza cotidiana, como tantas se habían hecho ya; por qué no podía plasmar lo que se encontraba frente a su vista, tal vez porque ni él sabía que es lo que plantaba en frente.

 QUÉ MENSAJE o complejidad se puede vislumbrar en un campo como cualquier otro, en un campo donde el otoño estaba en pleno apogeo, con hojas regadas por todos lados y la decadencia que anuncia la llegada próxima del invierno. A unos cuantos metros un pequeño lago recuerda su presencia con el aire frio que llega de él.

 ÉL SE absorbe en sus pensamientos, había hecho esto tantas veces, había pintado tantos paisajes y cosas cotidianas, por qué ahora era diferente; por qué los recuerdos de aquello que quería dejar atrás lo perseguían hasta este lugar donde se suponía habría paz y tranquilidad. Por qué la imagen de ella estaba en este lugar, él sólo quería escapar de tantos recuerdos conjuntos de tantas cosas planeadas, pero por lo visto algunas cosas dolorosas tienen la facultad de colarse en los momentos menos pensados.

 EN OCASIONES lo que plasma el pintor no obedece al panorama que tiene frente a sí; se dice que lo que deja en el óleo obedece mucho al estado de ánimo del artista; en este caso nuestro pintor se desesperaba al querer pintar algo alegre cuando sólo podía visualizar tristeza en su horizonte. No todos los escapes que busca uno para salir de la tristeza obedecen a esta función, los recuerdos tienen esa facultad de poder aparecer en todas partes y en todas las formas posibles.

 PENSANDO EN esto nuestro personaje saca un cigarrillo y prepara un poco de café de su termo, dos elementos que han funcionado como buena herramienta de su soledad, de su dolor, de la tristeza; él sólo buscaba paz, y terminó atacado por todo aquello que quería pintar. Deja por un momento de pensar en el pincel y la pintura y se pone a pensar qué hizo de mal para llegar a aquel punto en su vida. Los recuerdos habían vencido una vez más y no quedaba más que meditar en ellos una vez más como siempre.

 EL MEDIODÍA se acercaba y nuestro pintor tomó una decisión, tenía que pintar lo que veía sin importar lo doloroso que era, tenía que plasmar todo lo que estaba dentro de su alma en aquella pintura sin importar lo estético o lo cruel que resultara, para qué engañarse con un falso escape o dando a conocer una pintura de paisaje más del montón; simplemente tomó su dolor y lo dejó plasmado.

 EL RESULTADO fue un paisaje melancólico, acorde al otoño que estaba presente, él no consiguió conciliar su corazón ni alegrar su vida, simplemente plasmó todo aquello que quería gritar en su obra. Para qué querer sobornar al dolor con falsas esperanzas, no todo siempre es tan bello como se dice, ni las esperanzas llegan como todos quieren pensar o hacer creer.

* Historiador, fotógrafo, escritor y amante de las letras, dame una palabra y te dedico un verso

Un camino al silencio.

Por: Carlos Alberto Sánchez Villegas.

La luz alumbra la pequeña banca, junto a mi un libro, unos audífonos y un paquete de cigarrillos son mi única compañía; aunque para ser sincero me falta un café en mi mano para sentirme completo. Frente a mi un jardín solitario es mi panorama, los árboles desprenden aquellas pequeñas hojas  amarillentas que anuncian el final de un ciclo.

     El sonido de los pájaros se escucha a lo lejos y uno que otro caminante pasa delante de mi, eso que importa, eso que más da, yo me abstraigo en mi pensamiento, en mi soledad, aquella que por un momento se había olvidado de mi, o al menos eso pensé.

     De un tiempo para acá el café se ha vuelto necesidad, el tabaco tranquiliza un poco la nostalgia del corazón, aquellas herramientas de las cuáles la soledad se vale un poco para darle consuelo al alma abandonada. Aquel ente que llamamos soledad saca sus garras y se aferra a las miles de preguntas sin respuesta.

     Al final de cuentas la soledad, no es la malvada ni los recuerdos, aquello que lastima sin reparo alguno se llama silencio, silencio cruel que genera abismos, incertidumbres, dolor. Si el recuerdo hiere sin remordimiento el silencio va más allá en su broma macabra. El silencio carcome al ser que solo busca una palabra un acercamiento…

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The Times They are A-Changin’/Los Tiempos Están Cambiando.

The Times They are A-Changin’/Los Tiempos Están Cambiando.

Por Carlos Alberto Sánchez Villegas *

Venid escritores y críticos que profetizáis con vuestra pluma
y mantened los ojos bien abiertos, la ocasión no se repetirá,
y no habléis demasiado pronto pues la ruleta todavía está girando
y no ha nombrado quién es el elegido
porque los tiempos están cambiando.
Bob Dylan.

EN 1964 el mundo se encontraba entre dos conflictos de suma importancia, la Guerra de Vietnam (1955-1975) y la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. La Guerra Fría nunca enfrentó directamente a las dos potencias mencionadas, pero éstas influyeron en los diversos conflictos bélicos que se desarrollaron durante la segunda mitad del siglo XX, tal es el caso de Vietnam, Afganistán, Cuba, entre otras naciones.

EN MEDIO de la expectativa que generaba el ambiente de guerra alrededor del globo nace la canción de protesta y el rock, géneros que más que esperanza invitaba al público a reflexionar sobre la situación actual no sólo del planeta sino de su entorno, exponentes como Bob Dylan, The Doors, Creedence, Jimi Hendrix, entre muchos otros, dieron un vuelco en la forma de pensar de muchos jóvenes acerca de su presente y de lo que estaba mal en él. Esta música es parte de la contracultura y en parte se convierten en himnos de los diversos movimientos de protesta que se desarrollaron en la década de los 60. (1)

ES EN EL año de 1964 que sale a la luz el álbum de Dylan, The Times They Are a-Changin’, donde se encontraría la canción del mismo nombre, la mayoría de este disco se hallaba conformado por canciones de protesta y con alguna crítica de la situación del presente que se estaba viviendo en Estados Unidos y el mundo entero.

Una cantidad considerable de jóvenes estadounidenses se manifestaron contra la Guerra de Vietnam

Una cantidad considerable de jóvenes estadounidenses se manifestaron contra la Guerra de Vietnam

EN MUCHAS ocasiones diversas canciones sirven para representar alguna época, este caso la canción de Dylan, The Times They Are a-Changin’, es un emblema de la situación que se vivía en Estados Unidos a raíz de la Guerra de Vietnam, por supuesto que hay otros artistas que se hicieron sentir sobre el mismo tema, un caso sobresaliente es el de John Lennon, quien después tuvo problemas para obtener su residencia norteamericana debido a su actividad en contra de la guerra y a favor de la paz.

UNA INVITACIÓN a ver más allá de la guerra, una invitación a todo el mundo en general, a los escritores a los periodistas, políticos y a los padres de las nuevas generaciones para aceptar algo que ya es evidente “los tiempos están cambiando”, los problemas de aquel presente ya no se podían solucionar como en las anteriores generaciones y décadas, había que enfrentar los nuevos acontecimientos comenzando con aceptar que ya todo era diferente al pasado. Aquí es donde esta canción tiene relevancia, se convirtió en un símbolo de resistencia no sólo para la Guerra de Vietnam sino para todas las guerras siguientes al invitar al mundo a solucionar los problemas aceptando que todo había cambiado.

NUESTRO PRESENTE está lleno de conflictos y más recientemente la incertidumbre está reinando en las nuevas generaciones ante la amenaza de nuevos muros, de la discriminación, de los conflictos bélicos que envuelven Siria y otras partes del mundo; en nuestro país existe una problemática de violencia que no ha cesado en los últimos años. Por supuesto que hay cosas buenas, las redes sociales le han dado voz a todo mundo para expresarse; pero qué es lo que falta para combatir la incertidumbre, qué expresiones de la cultura y la sociedad nos pueden ayudar a enfrentar los retos de nuestro presente y hacernos entender que los tiempos han cambiado.

TAL VEZ la canción de Dylan sea un buen recordatorio de que los tiempos cambian, no sólo durante la Guerra Fría sino también en los tiempos actuales, “lo ahora presente más tarde será pasado, y el orden se desvanece rápidamente”. Es momento no sólo de recordar este tipo de letras, no por si merecen algún premio nobel, sino para adaptarlas al entorno que nos rodea ahora.

Notas

1. Landínez, González, Juan Pablo, “La influencia de la cultura rock sobre los movimientos de protesta gestado en la década de los sesenta en los Estados Unidos”, Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, Colombia, 2014, p. 53. Enlace web: http://repository.urosario.edu.co/bitstream/handle/10336/5121/80876358-2014.pdf?sequence=1 Consultado el 11 de diciembre del 2016.

* Historiador, columnista, fotógrafo y amante del café.

Un Tren, un Encuentro y una Taza de Café.

Entre Letras

Por Carlos Alberto Sánchez Villegas

* Un Tren, un Encuentro y una Taza de Café.

“...no quedaba más que comenzar una nueva vida, buscar un ideal, un horizonte, algo que nunca se había planteado sentir o pensar”

“…no quedaba más que comenzar una nueva vida, buscar un ideal, un horizonte, algo que nunca se había planteado sentir o pensar”

Nuevamente algo para ti Cecilia, a la espera de que el tren nos lleve a nuevos horizontes.

AQUELLA TARDE, un suceso algo raro para una tarde de mediados de noviembre. Por el ventanal de la estación las gotas de agua se hace hacen presente provocando los malabares de los vendedores que ofrecían sus productos a los pasajeros para salvar sus productos del agua. Él se encontraba sentado esperando el tren de las cinco de la tarde, el cual, por cierto, llevaba media hora de retraso; su destino eso aún no lo definía; cualquier lugar podría ser bueno para comenzar una nueva vida.

NO DEJABA nada en este lugar donde vivió toda su vida, sólo el dolor de haber perdido a sus padres y quedar completamente solo; era el menor de cuatro hermanos y el único que se había quedado a cuidar a sus padres en la vejez, pero ahora que ellos no estaban; no quedaba más que comenzar una nueva vida, buscar un ideal, un horizonte, algo que nunca se había planteado sentir o pensar.

POR ESO se encontraba sentado en aquella estación, aguardando un tren con destino a la frontera norte, a ciencia cierta no sabía cuál sería su destino tal vez el recorrido en aquella nueva tecnología lo definiría. La frontera resultaba tentadora a raíz de la llegada del monstruo de acero muchos viajaban hacia aquellos horizontes en busca de mayores oportunidades. La terminal de ferrocarril comenzó a retumbar, cada vez más cerca un silbato rompía el silencio, la locomotora anunciaba su llegada.

EL VIAJE en este transporte era novedoso y más para nuestro joven pasajero, quien nunca había salido de su pueblo, la vibración, el paso por los durmientes y los rieles, dejaban a cualquiera en un trance. Al poco tiempo del recorrido él se quedó totalmente dormido, al despertar un perfume ocupaba todo el entorno, una joven se había sentado a su lado y su presencia resultaba algo perturbadora para él, nunca se había sentido tan nervioso ante alguna persona; y su sonrisa, su sonrisa era tan encantadora que de repente se sintió invadido por una alegría poco común en su ser.

AL LADO de la joven el paisaje fue cambiando, de pronto el panorama tenía un color distinto, todo era más verde, todo tenía vida, por fin el destino ofrecía una esperanza en su vida futura, la incertidumbre quedaba relegada a un segundo plano. Durante todo su viaje nuestro joven amigo nunca intercambió palabra alguna con la bella mujer; su relación más cercana fue un par de sonrisas cruzadas durante todo el trayecto.

EL PANORAMA del alma puede cambiar en un segundo, en un trayecto incluso como es el caso de este joven, algunas veces hay algo después de la soledad, aunque sólo sea en casos especiales. Así prosiguió él todo el camino pensando en un futuro mejor mientras una sonrisa lo reconfortaba, él solo esperaba que aquel camino de hierro fuera interminable, aunque en ese caso no contaría con tanta suerte.

DESPUÉS DE un día interminable ella se bajó en una estación cerca de la frontera y él siguió con su camino hacia nuevos horizontes. Al bajar en la última estación ya cruzando la frontera se había esfumado el miedo, cruzó la primera calle, entró en una pequeña cafetería, tal vez el fondo negro de su taza daría más ideales y esperanzas a su vida.

* Historiador, fotógrafo, escritor y amante de las letras, dame una palabra y te dedico un verso

El Camino de Hierro, los Inicios del Ferrocarril en Aguascalientes, Parte III.

Por Carlos Alberto Sánchez Villegas

* El Camino de Hierro, los Inicios del Ferrocarril en Aguascalientes, Parte III

Un pase del Ferrocarril Central Mexicano, para el año 1898

Un pase del Ferrocarril Central Mexicano, para el año 1898

ESTIMADO LECTOR, con esta tercera parte llegamos al final de esta serie dedicada al ferrocarril en Aguascalientes, resaltando la instalación de los talleres que se convirtieron en referente cultural del estado. Había llegado el año de 1895, cuando el gobierno local pasaría a manos de Rafael Arellano, quien ya había sido gobernador de 1881 a 1883, en esta ocasión terminaría su periodo en 1899. El mismo mandatario que había hecho los preparativos de bienvenida para el primer tren de pasajeros regresaba a la primera magistratura.

EL 3 DE septiembre de 1897 Arellano envió al Congreso del Estado una petición para que autorizara seguir con las gestiones que había entablado con los representantes del Ferrocarril Central tiempo atrás; mencionaba que dicha empresa tenía tiempo buscando una sede para sus talleres, que fuera céntrica a su red ferroviaria y que se había interesado inmediatamente en el estado de Aguascalientes.

LA COMPAÑÍA pedía los terrenos suficientes a un costado de la estación que ocuparían un aproximado de 832 mil 580 metros cuadrados; se pedía además el agua suficiente para el uso industrial de la planta que además vendría del manantial del Ojocaliente y que si no se pudiera dar esta agua el gobierno diera un apoyo económico a la empresa; por último, se pedía la exención de impuestos para la compañía y sus empleados.

LA RESPUESTA del Congreso local llegó al día siguiente, autorizando al ejecutivo del estado para continuar con las negociaciones, y aceptando de manera amplia las peticiones que la empresa había expuesto al ejecutivo; se pedía además que los resultados se reflejaran en un contrato para su análisis. De esta manera Arellano tenía luz verde para seguir en pláticas con los representantes del Central. (1)

EL PANORAMA no era tan sencillo ya que Aguascalientes competía con otros estados que también habían entrado en pláticas con el Central Mexicano, para llevar estas instalaciones a sus territorios, un ejemplo fueron Guanajuato y Jalisco, (2) pero sin duda este apoyo del Congreso a Arellano para aceptar las peticiones del Central, aceleraron el proceso para que esta última se convenciera para elegir territorio aguascalentense.

EN EL MISMO mes se celebró el contrato entre Rafael Arellano gobernador constitucional del estado de Aguascalientes, y el licenciado Pablo Martínez del Río, representante de la Compañía del Ferrocarril Central Mexicano para la instalación en la capital del estado de los Talleres Generales de Construcción y Reparación de Máquinas y Material Rodante al servicio de las líneas de dicha compañía.

EL GOBIERNO del Estado se comprometía a dar los terrenos necesarios para la instalación de los talleres, así como permitir la extracción de la acequia de Ojocaliente el agua necesaria para la operación industrial, de construir cañerías y tuberías a lo largo de la ciudad para trasladar el agua a sus instalaciones; por todo el tiempo que durase la concesión la compañía gozaría de la exención de impuestos personales para sus operarios y trabajadores, además de que no se pagaría impuesto sobre el sueldo de los mismos.

LA EMPRESA se comprometía a comenzar la construcción de sus talleres en un periodo de seis meses, también tenía que tomar en calidad de aprendices a las personas recomendadas por el Gobierno del Estado, se sujetaba a las consideraciones del ejecutivo nacional para el levantamiento de planos y establecimiento de medidas en los talleres. (3)

EL GOBIERNO ganaba sobre todo un mayor flujo de comercio, una mayor comunicación, y más que nada la generación de una gran cantidad de empleos, que sumaban alrededor de mil, que se agregaban a los empleados de la Gran Fundición para convertir a estas dos empresas en las grandes empleadoras del estado; aparte el obrero tenía la oportunidad de capacitarse en múltiples oficios que le servían para otros ámbitos cotidianos no sólo para el taller.

EL TERRENO que se cedió para la construcción de los talleres fue contiguo a la estación que ya existía, que pertenecían a la antigua hacienda de Ojocaliente, los citados 832 mil 598 metros cuadrados. Si se ocupaba algún terreno adicional la indemnización tenía que correr por parte del Gobierno del Estado y no de la empresa, aquél cubría la compra o rebajaba las hipotecas a los propietarios que cedían la finca. (4)

LAS INSTALACIONES del taller se dividieron en tres partes: Reparación de máquinas, reparación de carros de carga, y reparación de coches de pasajeros. En la construcción se incluía un hospital para sus trabajadores y una de las primeras maestranzas que estaba diseñada para la fabricación de locomotoras, carros de carga y pasajeros. La implementación de la electricidad en la ciudad sirvió de mucho para las operaciones de los talleres, ya que en su casa de fuerza generaban la suficiente para los edificios de la misma, se contaba con almacenes, taller de pintura, calderas, forjas, fundición propia, patio de almacenaje, carpintería, entre varios departamentos más. (5)

EL PROYECTO de los planos fue firmado en 1898 por Lewis Kingman, ingeniero del Central, y autorizados en México el primero de enero de 1899, de esta forma la empresa comenzó a construir los edificios de la maestranza, quedando finalizados por fin en el año de 1903. (6) La maestranza ferroviaria más importante del país estaba por construirse en Aguascalientes, instalaciones que estuvieron funcionando hasta finales del siglo XX, y que al día de hoy siguen siendo parte del paisaje urbano de la ciudad, y uno de sus emblemas más importantes.

Notas

1. AHEA, Poder Legislativo, caja 82, expediente 10.
2. AGMA, Fondo Histórico, caja 236, expediente 38, foja 1.
3. AHEA, Poder Ejecutivo, caja 1, sobre 2.
4. AGMA, Fondo Histórico, caja 236, expediente 25.
5. Barba Rodríguez, Marlene y Alejandro Acosta Collazo, “Los Talleres Generales de Construcción y Reparación de Máquinas y Material Rodante del Ferrocarril Central en Aguascalientes: un recorrido por su historia” en Revista Labor & Engenho, Brasil, v.6, n. 3., 2012, pp. 24-25.
6. Ibíd., p. 32.

* Carlos es de origen aguascalentense, tiene gran fascinación por los libros, el café, la fotografía, y las disciplinas de las ciencias sociales, en un futuro tiene como objetivo destacar como historiador, y líder de opinión en el ámbito político y social.