El Camino de Hierro, los Inicios del Ferrocarril en Aguascalientes, Parte II.

Por Carlos Alberto Sánchez Villegas

* El Camino de Hierro, los Inicios del Ferrocarril en Aguascalientes, Parte II

QUÉ TAL estimados lectores, gracias por seguir acompañando este viaje que comenzamos en la entrega anterior y donde estamos observando la trayectoria que el sector ferroviario trazó en un principio en el estado de Aguascalientes. En esta entrega vamos a ver la concesión de 1881 para construir una vía férrea entre Aguascalientes y San Luis Potosí, así como el primer intento del gobernador Alejandro Vázquez del Mercado para que en 1888 se establecieran los talleres de ferrocarril en el estado, intento que a la larga fue fallido.

DURANTE EL periodo de construcción de la red ferroviaria en México, y antes de los talleres del Ferrocarril Central, la importancia del ferrocarril en Aguascalientes giró en torno al contrato de concesión de una línea férrea entre los estados de San Luis Potosí y Aguascalientes firmado en 1881; en esta concesión se autorizaba a ambos estados a establecer una ruta entre sus dos capitales, y a elegir una compañía para su construcción, Miguel Guinchard era el gobernador de Aguascalientes en aquel entonces, y el senador Ignacio T. Chávez y el diputado Jacobo Jayme, representaron a Aguascalientes, mientras que por San Luis, lo hizo el diputado Francisco J, Bermúdez, el acuerdo se realizó ante la Secretaría de Fomento, en los tiempos del presidente de la República Manuel González. (1)

La Estación del Ferrocarril de Aguascalientes

La Estación del Ferrocarril de Aguascalientes

RAFAEL ARELLANO rendía cuenta de este contrato en su informe de 1883, donde mencionaba además que la construcción correría a cargo de la Compañía del Ferrocarril Central Mexicano, la ruta no entraría hasta la ciudad, sino que su parada quedaría alrededor de tres leguas al norte de, misma estación que ya tenía avanzados sus trabajos y que uniría también con la ciudad de Zacatecas, (2) la escritura de la concesión se había ofrecido tanto al Nacional como al Central, siendo esta última la elegida para llevar a cabo el trazado de la ruta.

LA RUTA se terminó en el año de 1888, para cuando ya era gobernador Alejandro Vázquez del Mercado, siendo palpable que la empresa predominante en el estado de Aguascalientes fue la del Ferrocarril Central Mexicano. Cabe señalar que después de llegar a la capital potosina los rieles seguían hasta el puerto de Tampico, uniendo las capitales de ambos estados con unos de puertos más dinámicos para la salida y entrada de mercancías.

AL INICIAR su periodo como gobernador, Vázquez del Mercado analizó los contratos que se llevaron para la realización de dicho camino de hierro, llamándole la atención inmediatamente la cláusula número seis: “6ª: La compañía establecerá en las capitales de Aguascalientes y San Luis, el mayor número de talleres y de depósitos que le fuese posible”. (3)

PARA ESE entonces la línea férrea ya se había instalado pero la empresa no había establecido ningún taller ni depósito en territorio aguascalentense, por lo que a entendimiento de Vázquez del Mercado y el gobierno del estado, el Central había incumplido con lo estipulado en el contrato. Se tenía ahora la oportunidad para pedir explicación a la compañía y a obligarla a cumplir con el apartado en cuestión.

APROVECHANDO UN viaje a la ciudad de México en agosto de 1888, Vázquez del Mercado decidió comenzar las gestiones para que el Congreso de la República y el presidente revisaran el contrato y la cláusula sexta del mismo, también hizo contacto con el gerente del Central Mexicano Eduard W. Jackson para llegar a un acuerdo sobre el tema y exponerle sus preocupaciones sobre el asunto.

LO MÁS interesante de este conflicto es que el Central no cedió a la exigencia de construir dichos depósitos y talleres y prefirió que el Congreso y el presidente decidieran sobre el asunto; para tal decisión pudo haber dos causas, o en ese momento el Central no veía ventajas en levantar sus talleres o simplemente no quería hacerlo a base de presión y exigencias.

POR OTRO lado, el Central Mexicano no tenía mucho de qué preocuparse en el asunto, ya que era junto con el Nacional la empresa más importante en el sector ferroviario del país y gozaba de alta estima en el seno del Gobierno federal; el Central había tomado un protagonismo en los últimos años que lo llevó a dominar el centro de México, el norte, y grandes centros mineros, (4) además tenía las red ferroviaria más avanzada al igual que sus instalaciones, por lo que su influencia era grande en la política nacional.

LA RESOLUCIÓN llegó en junio de 1890 por medio del Congreso; el Central daría una indemnización al gobierno de Aguascalientes por 10 mil pesos y a cambio Vázquez del Mercado a nombre del gobierno de su entidad se comprometía a no exigir de la empresa la instalación de talleres ni en la capital ni en ninguna parte del territorio de la entidad, se liberaba a la empresa de esa cláusula en ese momento y en los años siguientes.

EN LA MINUTA que emitió el Congreso y que se mandó a los diputados locales del estado, se argumentó que dicha cláusula era confusa y vaga, y que así como daba a entender el derecho del estado a exigir las instalaciones, también daba libertad a la empresa en cuestión para no establecer talleres ni depósitos, por lo tanto lo más sano para ambas partes era dar una indemnización por las confusiones y molestias que los términos del contrato daban al gobierno de la entidad; pero la compañía quedaba en derecho legítimo de decidir la ubicación de sus instalaciones en el territorio nacional.

VÁZQUEZ DEL Mercado aceptó la resolución y la indemnización del Central y el pago se daría en los siguientes términos: tres mil pesos en enero de 1891; tres mil pesos en enero de 1892 y cuatro mil pesos en marzo del mismo año, el pago sería en plata o en papel moneda. Dando por terminado definitivamente las diferencias entre el gobierno de Aguascalientes y el Central Mexicano.

EL GOBERNADOR acató la minuta y la decisión del Congreso, pero sus aspiraciones para traer talleres al estado se vieron truncadas, por el momento se esfumaban los grandes beneficios que dichas instalaciones podían proveer a Aguascalientes, además el prestigio de Vázquez del Mercado había quedado algo mermado, y se demostraba que no tenía tan buenas relaciones con la empresa predominante del ámbito ferroviario.

COMO VEMOS queridos lectores el primer intento para construir los talleres de ferrocarril en Aguascalientes se vinieron abajo, pero aún no es momento de bajarnos de nuestro trayecto, en la siguiente entrega sabremos cómo es que los talleres del Central llegaron a tierras aguascalentenses.

Notas

1. El Republicano, 6 de marzo de 1881.
2. AHEA, Poder Ejecutivo, Informes de gobierno, Caja 1, sobre 2.
3. AHEA, Fondo Poder Legislativo, Caja 61, Expediente 26.
4. Kuntz Ficker, Sandra. (1993). El Ferrocarril Central Mexicano. 1880-1907. Tesis de Doctorado. El Colegio de México. p. 23.

Anuncios

Acerca de spawn55

Historiador, escritor y columnista. amo el café y los libros; y algo de buena música.

Publicado el 12 octubre, 2016 en Columna, Escritos mios..., Historia, Opiniones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: