La Batalla del 2 de abril de 1867, desde la perspectiva de los pintores Francisco de Paula Mendoza y José Cusachs.

La Batalla del 2 de abril de 1867, desde la perspectiva de los pintores
Francisco de Paula Mendoza y José Cusachs.

Por Carlos Alberto Sánchez Villegas.

Universidad Autónoma de Aguascalientes.

Licenciatura en Historia.

Contexto histórico.
El Porfiriato fue una de las etapas más importantes en México; como todos sabemos este periodo está marcado por el gobierno de Porfirio Díaz que duro de 1876 a 1910. Es importante destacar que en el gobierno de Porfirio Díaz se fomentó la industria en México, sobre todo la inversión extranjera, de manera general sabemos que gracias a las gestiones de Díaz se desarrolló el ferrocarril, los caminos, y el telégrafo; además, el gobierno del general fue uno de los más controvertidos de la historia de la nación ya que varios investigadores e historiadores se debaten sobre el papel de este gobierno, porque, si bien se impuso la industria también habían grandes violaciones hacía la población, iniciando por la falta de la libertad de expresión.
El gobierno de Díaz comenzó a ser cuestionado durante su última década de gobierno debido a los diversos problemas sociales que aquejaban al régimen, la estructura política era la misma desde hace muchos años, las condiciones laborales eran deficientes debido a los malos salarios, y las tierras estaban en manos de los hacendados, dejando a gran cantidad de familias campesinas sin la oportunidad de tener tierras propias, estos fueron solo algunos de los cuestionamientos que se le hicieron al régimen del General Díaz, por ese motivo los allegados del presidente comenzaron a recordar las viejas glorias del dictador en su papel como general durante el segundo imperio mexicano. Este ejercicio del recuerdo se dio en varios ámbitos de la sociedad como el periodismo (que en su mayoría estaba en poder del régimen, salvo algunos periódicos como el Hijo del Ahuizote que fueron críticos al gobierno) y actos conmemorativos, pero aquel que me gustaría resaltar es el papel de la pintura, en específico de dos pintores: Francisco de Paula Mendoza, de origen mexicano, y José Cusachs de origen español.
Con este contexto sobre el Porfiriato damos pie a los objetivos principales de este texto, que tiene como idea principal analizar una pintura de Francisco Paula Mendoza y otra de José Cusachs, ambas pinturas llevan como temática la batalla del 2 de abril de 1867 en Puebla, una de las máximas glorias de Porfirio Díaz; otra característica que los une, es que ambas pinturas fueron hechas por encargo oficial por parte del gobierno y gabinete de Porfirio Díaz.
¿Pero en qué contexto se da está batalla a la que hacen alusión las dos obras? Hablamos de que el encargo fue hecho al final del Porfiriato, pero el contexto de la batalla se da dentro de la Intervención francesa; debemos tomar en cuenta que después de la Batalla de Puebla, el 5 de mayo de 1862, en la cual, el ejército mexicano hizo retroceder al francés. La misma Puebla fue tomada por los franceses un año después, para avanzar posteriormente a la capital y dar inicio a la ocupación francesa que traería como emperador a Maximiliano de Habsburgo.
El Segundo Imperio Mexicano se extendió hasta 1867, cuando el ejército Republicano de Benito Juárez comenzó a tomar plazas y avanzar hacia la capital, debido a la salida de la mayoría de las tropas francesas, que fueron presionadas por los Estados Unidos para hacerlo, dejando al emperador Maximiliano tan sólo con un contingente de tropas de conservadores al mando de Miguel Miramón y Leonardo Márquez, atrincherado en la ciudad de Querétaro.
Uno de los generales del ejército republicano más audaces era Porfirio Díaz; a la par de que se realizaban las operaciones en Querétaro, Díaz llevó a sus tropas a Puebla, donde sólo quedaba un batallón del ejército imperial, la toma de Puebla el 2 de abril de 1867, abre el camino a las tropas republicanas hacia la ciudad de México y hacia la victoria definitiva. Sobra mencionar que por estas acciones, Díaz fue considerado un verdadero héroe del pueblo.
Posteriormente viene el periodo conocido por la historiografía mexicana como República Restaurada, donde la política y la presidencia fueron dominada por Benito Juárez; en este periodo Juárez obtuvo la reelección en dos ocasiones, en ambas también figuró como candidato Porfirio Díaz; Estas candidaturas del General se debieron a su aceptación por parte del pueblo, pero en ambas fue derrotado por Juárez en las urnas, después de la muerte de Juárez, y la posterior presidencia de Sebastián Lerdo de Tejada, Díaz decide llegar a la presidencia por un levantamiento, es así como se da el Plan de Tuxtepec, que llevó en 1876 al General a su primera presidencia, dando inicio al Porfiriato.
Francisco de Paula Mendoza, trayectoria, y obra en cuestión.
En primer lugar expondremos la obra del pintor Francisco de Paula Mendoza, este fue un pintor académico formado en la Escuela Nacional de Bellas Artes (anteriormente La Real Academia de San Carlos), su nacimiento se dio en Saltillo en 1867 y falleció en 1937. Como pintor destacó por su trabajo en obras de paisaje y el retrato; sus primeras clases las recibió del pintor José María Velasco, la calidad de su pintura lo llevo a obtener una beca para estudiar en Europa en el año de 1891, de esta forma continuó sus estudios en la ciudad de París.
A su regreso en el año de 1895 tuvo varios trabajos erráticos, hasta que llegó el año de 1900; a partir de este momento su carrera dio un cambio contundente al convertirse en pintor de batallas, esto al realizar desde 1902 hasta 1910 un ciclo completo de las grandes batallas de Porfirio Díaz, como dijimos anteriormente esto fue con el objetivo de rescatar la imagen deteriorada del presidente. Mendoza llegó a ser profesor en el colegio militar, a pesar de que no tenía formación castrense, esto ayudó para que el gobierno le encargara una primera pintura sobre la Batalla del 2 de abril, esta es la obra que analizaremos del pintor.
Antes de adentrarnos a la pintura a analizar debemos recordar la batalla del 2 de abril de 1867, la cual, las palabras de Enrique Krauze retratan de manera perfecta el simbolismo que esta fecha tenía para el régimen de Porfirio Díaz, “El 2 de abril de 1867 se apunta el triunfo mayor de su larga carrera militar: La toma de Puebla, sus panegiristas registrarían esa fecha en el calendario de las glorias de la nación”. Esta batalla es una de las más importantes en la lucha contra la invasión francesa ya que fue este hecho histórico lo que marcó de manera casi definitiva el final del imperio efímero de Maximiliano de Habsburgo.
La batalla del 2 de abril fue pintada por Mendoza como un encargo oficial, el gobierno buscaba una obra monumental y fastuosa, es por eso que la pintura tiene un tamaño muy grande, 5×8 metros, esta pintura abre el ciclo que Mendoza realiza sobre las batallas de Díaz, además también abren la faceta del pintor como realizador de batallas, ya que su principal tema eran los paisajes.
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Francisco de Paula Mendoza, Batalla del 2 de abril, 1905, óleo sobre tela, 5×8 m. Museo Nacional de Historia, INAH.

La pintura se centra en la entrada de Porfirio Díaz a la plaza principal de Puebla, como primera impresión podemos ver que la escena no se desarrolla en la acción de la batalla, sino en un episodio posterior cuando la batalla ya estaba ganada. La pintura es un óleo sobre tela en las dimensiones de 5×8 m. El escenario de los edificios que retrata se ven de una muy buena calidad.
El pintor busca, como podemos ver, también desde la primera impresión, destacar la figura del general Porfirio Díaz, el cual va montado sobre su caballo en una entrada triunfal junto a su cuerpo de oficiales. El hecho de dar énfasis a la figura de Díaz sobre cualquier cosa lo podemos entender al momento de que mencionamos que la pintura fue encargada por el gobierno de Díaz con el objetivo claro de resaltar las grandes acciones de este. Lo anterior nos lleva a realizar la siguiente reflexión sobre la pintura; si observamos a detalle los soldados en la plaza pierden algo de calidad al enfocarse todo sobre Díaz, el pintor pudo dar más detalle y calidad a los soldados, pero esto lo dejó de lado para centrarse solamente en la figura del general.
Es muy entendible que la naturaleza de la pintura se centre sobre el papel del “héroe del 2 de abril”, pero en realidad se ve de una manera muy exagerada en la que se expone la figura del general, las posturas de los combatientes pierden un poco de realidad al no festejar el triunfo de la contienda sino más bien al desbordar su festejo por la entrada del héroe.
Sobre el estado actual de la obra debemos mencionar que no podemos saber exactamente en qué estado de conservación se encuentra ya que la obra se encuentra actualmente enrollada, debido a su gran tamaño en las bodegas del castillo de Chapultepec, pero por su situación de resguardo si podemos imaginarnos que no es la óptima para una obra que enmarca tanta historia. Como mencione su resguardo obedece sobre todo al gran tamaño de la obra, el cual, no es normal para una obra.
La obra de Mendoza referente a las batallas del general Díaz, llevan la misma característica acerca de centrarse obsesivamente sobre la figura de este personaje, ejemplos, son la Batalla de Miahuatlán, en 1906 o la Batalla de la Carbonera en 1910.
Debemos dejar en claro que a pesar de llevar un sesgo muy pronunciado en su obra, las pinturas de Mendoza deben de ser vistas como pioneras en el ámbito de la pintura militar en México, de hecho este género no ha sido muy cultivado en México, por lo que Francisco de Paula, es uno de los pocos pintores que se han desarrollado en estos ámbitos, su valor es aún más pronunciado si tomamos en cuenta que es mexicano, cuando muchas de las escenas sobre la historia de la nación han sido inmortalizadas por artistas extranjeros.
José Cusachs, trayectoria y obra en cuestión.
Ahora es momento de hablar acerca del pintor catalán José Cusachs, el cual, nació en 1851, y murió en 1907, su obra se centró prácticamente en la vida militar, y su temática siempre fue sobre la guerra, este sesgo en su obra tiene su origen en que cuando era joven militó en el ejército durante varios años, sin embrago fue la pintura la que ganó sobre su carrera militar.
Obtuvo un gran prestigio en Europa pintando grandes escenas de batallas, y a principios de 1900 fue llamado por el gobierno mexicano, para realizar una pintura alusiva a la batalla del 2 de abril de 1867, la petición para esta pintura fue un poco posterior a la que se le encargó a Mendoza, por lo que vemos algunas diferencias hechas a propósito para evitar repetir la escena de la primera pintura que mencionamos.

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José Cusachs, Batalla del 2 de abril, óleo sobre tela, 3.92×6.76 m, Museo Nacional de Historia, INAH.

En la pintura de José Cusachs se ve al igual que la de Mendoza a Porfirio Díaz dominando la escena, pero no en la parte final de la batalla, sino dando órdenes a sus tropas mientras se desarrolla la contienda, además a la par de la figura de Díaz se ve la bandera de la república, y las tropas que marchan hacía Puebla, la pintura es un óleo sobre tela, y tiene las dimensiones de 3.92x 6.76 m, a diferencia de la pintura de Mendoza esta tiene un tamaño menor y no es tan ostentosa en este sentido.
La maestría con la que Cusachs pintaba sus escenas de guerra se ve reflejada en esta pintura, donde claramente podemos ver una gran calidad tanto en la figura central de Díaz así como la de sus soldados, no debemos olvidar respecto a Mendoza que Cusachs se dedicó desde su juventud a la pintura militar y que adquirió experiencia en los mismos campos de batalla, en cambio el pintor mexicano como sabemos nunca había cultivado este tipo de pintura hasta que le fue encargada.
Los oficiales allegados al general se ven de una gran calidad, así como los soldados que marchan hacía el frente se ven con un gran realismo, como si Cusachs nos trasportará a vivir las acciones en el mismo campo de batalla, además el panorama se ve a cielo abierto dejando una muy buena impresión del paisaje que rodea a la batalla.
La pintura se encuentra actualmente en el descanso de la escalera que asciende desde la planta baja del museo de historia que se encuentra en el castillo de Chapultepec, por lo que puede ser admirada por gran cantidad de espectadores y por todos lo que lo deseen, su estado de conservación es bueno.
Algo que también llama la atención acerca de la pintura es que la figura de Díaz a pesar de ser la central, no está pintada de una forma tan gloriosa, sino simplemente dando órdenes en su caballo, se puede decir que una escena de rutina de la batalla, esto ayuda a que la escena no se vea tan ostentosa y exagerada en lo que refiere a Díaz.
Las dos pinturas que acabamos de observar tienen grandes similitudes como el hecho de que ambas fueron realizadas a petición del gobierno oficial, para de recordar de forma ostentosa las grandes acciones del general y presidente Porfirio Díaz, otra gran similitud es que las dos se centran en la batalla más gloriosa de este personaje: la toma de Puebla el 2 de abril de 1867, además de que las dos quieren reflejar de alguna manera las acciones de la batalla.
Las diferencias que se dan se ven reflejadas desde la misma formación de estos dos pintores, por una parte Mendoza cultivó desde sus inicios el retrato y el paisaje, y sólo llegó a pintar escenas militares hasta que se le fue encomendado el trabajo por parte del gobierno, por otra parte Cusachs tuvo desde joven una formación militar y cuando decidió dedicarse a la pintura lo hizo desde un principio enfocado a las acciones militares, es así que cuando fue convocado por el gobierno de México para realizar dicha obra, Cusachs ya tenía un gran prestigio como pintor militar.
Otra diferencia entre ambas pinturas es que a pesar de que las dos se desarrollan en el marco de la misma batalla, no es así en el mismo tiempo de la contienda ni en el mismo lugar exacto, mientras la obra de Mendoza se centra en la entrada triunfal de Díaz una vez ganado el conflicto, la obra de Cusachs se enfoca más a las mismas acciones que se llevan a cabo en medio de la contienda, esto da un enfoque distinto de perspectiva sobre la misma batalla por parte de los dos pintores. Que es importante mencionar ya que a pesar de ser un encargo con el mismo objetivo, cada uno de los artistas le da un toque y una característica distinta a su obra.
Sobre la nacionalidad no nos enfocaremos demasiado, pero cabe destacar que Mendoza ha sido uno de los pocos pintores militares mexicanos, no son muchos los pintores mexicanos que se han dedicado a esto, en cambio en el caso de Cusachs de origen catalán, podemos decir que en Europa ya existía una gran tradición sobre la pintura militar, por lo que este artista no fue el primero ni el último en cultivar este tipo de obras.
Conclusión.
A manera de conclusión y contestando el objetivo del texto, se puede decir que la perspectiva que le da Mendoza a su obra nos habla de una glorificación a como dé lugar de la figura de Díaz, las acciones de la batalla no importan, lo único que importa es la exaltación de la figura del héroe que entra de manera espectacular en Puebla, es por eso que no vemos detalles bélicos, sino únicamente el mensaje claro de cumplir con creces el trabajo que el gobierno le encomendó.
Sobre Cusachs la perspectiva gira alrededor no solo de Díaz, sino de las mismas acciones de la batalla, esto nos lo dice la forma de pintar al héroe, lo retrata no de una manera gloriosa sino como en una acción cotidiana, más concentrado en la batalla que en su misma persona, además los soldados están llenos de un gran realismo y concentrados en su actuar bélico, y no en la figura de su general.
Como vemos a pesar de ser el mismo hecho cada uno de los pintores le da un diferente enfoque a sus obras, lamentablemente es solo la obra de Cusachs la que podemos admirar en exhibición, y no así la de Mendoza.
Por último quiero hacer énfasis y recalcar que este trabajo no fue dedicado a observar cuál obra es mejor, sino solamente a ver y a analizar las dos obras, así como observar las diferentes perspectivas que les dieron sus autores. Con esta aclaración concluyó este breve escrito que nos abre las puertas para conocer más sobre las obras de estos dos pintores.

BIBLIOGRAFÍA.

– Arnaldo Moya Gutiérrez, “Rehabilitando históricamente al Porfiriato: Una digresión necesaria acerca del régimen de Porfirio Díaz 1876-1910”, Revista de Ciencias Sociales, número 19, 2008, pp. 83-105.
– Báez, Macías, Eduardo, “Pintura militar en México: entre lo episódico y la acción de masas”, Revista Anales del instituto de investigaciones estéticas, México, UNAM, Volumen XXIII, número 78, 2001, pp. 129- 147.
– Baso Andreu, Antonio, “Don Antonio Ricardos en la pintura de José Cusachs y Cusachs”, Argensola: Revista de Ciencias Sociales del Instituto de Estudios Altoaragoneses, España, número 103, 1989, pp. 189-200.
– Kuntz Ficker, Sandra, Speckman Guerra Elisa, “El Porfiriato”, en Nueva Historia General de México, FCE, 2013, p 487 –536.
– Krauze, Enrique, Místico de la autoridad. Porfirio Díaz, Fondo de Cultura Económica, México, 1987, p. 157.
– Pérez de Salazar y Solana, Javier, José María Velasco y sus contemporáneos, Editorial Perpal, México, 1982, pp. 242.

 

 

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Acerca de spawn55

Aspirante de historiador, amo el café y los libros; y algo de buena música.

Publicado el 30 enero, 2016 en Columna, Historia, Opiniones y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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