11 de Septiembre de 1973, la Última Jornada de Salvador Allende (II)

 11 de Septiembre de 1973, la Última Jornada de Salvador Allende (II)

Por Carlos Alberto Sánchez Villegas

Para la persona que compartirá mi camino: Cecilia Martínez Sánchez.

“Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que por lo menos será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”. (1)

EN LA ANTERIOR entrega abordamos el tema de los comicios que llevaron a Salvador Allende a la presidencia de Chile, en esta ocasión y de forma complementaria veremos la última jornada de Allende y la traición de parte del ejército chileno controlado por Augusto Pinochet, bajo la protección de Estados Unidos.

ESTE DÍA quedó impreso no sólo en la memoria histórica de Chile sino también en la de todos los latinoamericanos; para la población de Santiago siempre quedará el recuerdo del toque de queda, de la movilización del ejército, de ver a través de sus ventanas el humo del palacio de La Moneda en llamas. El día en que él presidente Allende moriría en pleno uso de sus funciones. (2)

EL PRELUDIO de esta fatídica jornada lo podemos encontrar en la marcha del 4 de septiembre de 1973, que se organizó para festejar el tercer aniversario de la llegada de Allende a la presidencia entre 800 y mil personas desfilaron con banderas rojas frente al palacio de La Moneda, ante a la mirada del presidente. Éste representaba un esfuerzo del presidente por hacer relucir la unidad en un momento de alta tensión, y por mostrar a los movimiento de derecha que el suyo constituía un gobierno fuerte y de gran unidad, en dicha marcha quedó de forma manifiesta el apoyo abierto que el pueblo de Chile mostraba a su presidente en un momento crítico, pero como veremos esto no fue suficiente. (3)

Salvador Allende (Foto: Archivo/Cuartoscuro)

Salvador Allende (Foto: Archivo/Cuartoscuro)

COMO LO marcaban las fiestas patrias cada 19 de septiembre se realizaban operaciones navales, y desfiles militares en Santiago, esto tradicionalmente en conjunto con la marina norteamericana. El general Augusto Pinochet, al cual Allende había puesto en control del ejército, planeó en el seno de éste y con ayuda de la CIA, el golpe definitivo al gobierno socialista. Con el pretexto de las conmemoraciones trasladó el cuerpo militar a la ciudad de Santiago así como una gran fuerza naval a Valparaíso, que era respaldada por los efectivos estadounidenses.

EL MARTES 11 de septiembre a primera hora el ejército comenzó las operaciones, sin dificultad alguna tomó La Concepción, así como la ciudad de Valparaíso, Allende se enteró de esta situación a primera hora de la mañana, por lo que decidió movilizarse de su residencia personal a La Moneda, para controlar la situación, ya una vez en el palacio se entera de que todos los comandantes y jefes militares están apoyando el golpe de estado, la policía que está a cargo de su seguridad se va retirando poco a poco de La Moneda dejando a Allende sólo con sus allegados y aquellos que le son leales. La jornada es inquietante, el ejército colocado en Santiago a propósito comienza su movilización hacia La Moneda, la suerte estaba echada y Allende descubrió muy tarde el carácter desleal de Pinochet. (4)

TAL VEZ la mayoría de nosotros viendo una situación tan extrema y que ciertamente estaba perdida, optaría por una rendición y por salvar la vida antes que nada, ese no es el caso de Allende, que fuera de toda lógica decide resistir a pesar de que sabía que esta traición era definitiva; otro punto de reflexión es la traición del ejército hacía la autoridad legal y constitucional del país, no sólo Pinochet, sino el ejército chileno traicionaba los órdenes legales establecidos en el país, aquello que habían jurado proteger; esta es una de las razones por las que hablar de este día en la historia de Chile resulta difícil para muchos, es determinante el papel de la CIA, pero lo sorprendente es como se orilla al ejército chileno a traicionar a su propia patria.

LA ÚLTIMA jornada de Salvador Allende dura sólo medio día, en el transcurso de la mañana, el presidente y su gabinete se van enterando sobre el control total que el ejército va obteniendo a lo largo del país. El presidente se dirige a la población a través de la radio en cinco ocasiones; intervenciones en las que denuncia la traición del ejército, de Pinochet y de los altos mandos militares, no pide a la población que salga a las calles, pero sí que guarde en su conciencia los hechos desleales que se han vivido en aquel 11 de septiembre; su última intervención parece un verdadero testamento al agradecer a su país su lealtad y anunciar su resistencia hasta el fin.

AQUELLA POBLACIÓN que tanto quiso y apoyo a Allende estaba atada de manos, recluida en sus viviendas, viendo desde la ventana las movilizaciones de equipo militar, el riguroso toque de queda los tiene viendo desde el silencio los hechos que se suceden con gran rapidez, el pueblo llora en silencio, vive un luto en el rincón de la oscuridad, no puede exponerlo, no con la rápida ascensión de Pinochet al poder, el cual dejaría herida aún más grande para el pueblo chileno.

A LA MITAD de la mañana las explosiones de dejan escuchar, es el ejército chileno que comienza el bombardeo de La Moneda, nada importa el papel simbólico de aquel recinto, lo que sí importa es acabar cuanto antes con la misión, acabar o capturar al presidente, la infantería apostara en Santiago se prepara ahora para otra misión: dar un asalto a La Moneda y concluir con la victoria de los traidores. (5)

A LAS 10 de la mañana los tanques que están apostados fuera de La Moneda comienzan a disparar, media hora después se anuncia un comunicado militar pidiendo la renuncia de Allende, al ver la respuesta nula los militares comienzan el bombardeo del palacio cerca de las 11:30 de la mañana. Los pocos que se quedan con Allende comienzan a defenderse con armas intercambiando ráfagas con los traidores, sin embargo, la situación es insostenible, a Allende sólo le queda negociar para salvar la vida de sus allegados que están apostados con él en aquel recinto. (6)

A LAS 13:50 horas Allende en medio de una Moneda en llamas llega a un acuerdo de rendición con el ejército, primero saldrían sus ministros y allegados y después él mismo, de esta manera se comienza a dar salida a la gente, pero Allende se retrasa, nadie sabe dónde está, a las 13:58 se escucha una ráfaga en uno de los salones del palacio, era él mismo Allende que decidió darle fin a su existencia con su propia ametralladora, una ráfaga certera que le destrozó el cráneo, logró éste objetivo, su honor estaba intacto, nunca se rindió, nunca dejó de resistir, sobre todo no se entregó. El desconcierto entre el ejército llega, no saben cómo manejar la situación son saben si es bueno que se sepa acerca del suicidio, es algo que no estaba en el libreto perfecto del triunfo de Pinochet.

ESTA MUERTE le abre a Allende sin pensarlo un heroísmo y un misticismo, su figura se engrandece sobre todo después del final del régimen de Pinochet, cuando el pueblo es por fin libre, y puede llorarle a su presidente muerto por una traición. La figura de Salvador Allende se vuelve atrayente para toda América Latina, se convierte sobre todo en un símbolo de socialismo, pero no de cualquier socialismo, sino de aquel que se enmarca en la democracia y los marcos legales. Su figura es tan recordará como la de Ernesto Che Guevara, pero a diferencia de éste, Allende cuenta con una aureola de ideólogo, de creador, no sólo de resistencia o guerrilla.

COMO LO dejé claro al principio mi cometido al escribir el presente texto era provocar una reflexión sobre todo en ver cómo Estados Unidos ha querido y a controlado hasta cierto punto la política en América Latina, lo sucedido en Chile no es más que un capítulo del llamado imperialismo estadounidense. El papel de la CIA fue determinante para la caída de Allende y su gobierno.

EN EL SIGUIENTE plano quiero hacer énfasis en el símbolo en que se ha convertido Salvador Allende, tal vez no lo encontramos estampado en las playeras del tianguis, precisamente porque su porte no es tan guerrillero como el del “Che” Guevara. Pero sus acciones dejaron huella en el pueblo latino, no solo su resistencia o la muerte que tuvo, sino sus ideas y pensamientos que enmarcan a la perfección ese socialismo latinoamericano.

Notas

1. Salvador Allende en su última intervención radiofónica.

2. Manzi, Jorge y Soledad Ruiz, Memoria colectiva del golpe de estado de 1973 en Chile en “Revista Interamericana de Psicología”, Pontificia Universidad Católica de Chile, 2004 Vol. 38, Número 2, p.158.

3. Kalfon, Pierre, Allende. Chile: 1970-1973, España, Ediciones Foca, 1999, p.240.

4. Collier, Simon y William Sater, Historia de Chile, 1808-1994, España Cambridge University Press, 1998, p. 306.

5. Ibíd., 307.

6. Kalfon, Pierre, Allende. Chile: 1970-1973, Espala, Ediciones Foca,  1999, p.264.

* Carlos es de origen aguascalentense, tiene gran fascinación por los libros, el café, la fotografía, y las disciplinas de las ciencias sociales, en un futuro tiene como objetivo destacar como historiador, y líder de opinión en el ámbito político y social.

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Acerca de spawn55

Historiador, escritor y columnista. amo el café y los libros; y algo de buena música.

Publicado el 22 diciembre, 2015 en Columna, Escritos mios..., Historia, Opiniones, Sin categoría y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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