REQUIEM

¡Oh, señor, Dios de los ejércitos,

Eterno Padre, Eterno Rey,

Por este mundo que creaste

Con la virtud de tu poder;

Por que dijiste: la luz sea,

Y a tu palabra la luz fue;

Por que coexistes con el verbo,

Por que contigo el verbo es

Desde los siglos de los siglos

Y sin mañana y sin ayer,

Requiem aeternam dona eis, domine,

Et lux perpetua luceat eis!

 

¡Oh, Jesucristo, por el frío

De tu pesebre de Belén,

Por tus Angustias en el Huerto,

Por el vinagre y por la hiel,

Por las espinas y las varas

Con que tus carnes desgarré,

Y por la Cruz en que borraste

Todas las culpas de Israel;

Hijo del hombre, desolado,

Trágico Dios, tremendo juez:

Requiem aeternam dona eis, domine,

Et lux perpetua luceat eis!

 

¡Divino Espíritu, paráclito,

Aspiración del gran Iaveh,

Que unes al padre con el hijo,

Y siendo el uno sois los tres;

Por la paloma de las alas níveas,

Por la inviolada doncellez

De aquella virgen que en su vientre

Llevó al mesías Emmanuel;

Por las ardientes lenguas rojas

Con que inspiraste ciencia y fe

A los Discípulos amados

De Jesucristo, nuestro bien:

Requiem aeternam dona eis, domine,

et lux perpetua luceat eis!

 

AMADO NERVO

Misticas (1898)

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Acerca de spawn55

Historiador, escritor y columnista. amo el café y los libros; y algo de buena música.

Publicado el 19 noviembre, 2008 en Poesía. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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