La Amada Inmovil – Amado Nervo

VII. ¿QUÉ MÁS ME DA?

In angello cum libello

                           KEMPIS

 

¡CON ella, todo; sin ella, nada !

Para qué viajes,

cielos, paisajes,

¡Qué importan soles en la jornada!

Qué más me da

la ciudad loca, la mar rizada,

el valle plácido, la cima helada,

¡si ya conmigo mi amor no está!

Que más me da…

 

Venecias, Romas, Vienas, Parises:

bellos sin duda; pero copiados

en sus celestes pupilas grises,

¡en sus divinos ojos rasgados!

Venecias, Romas, Vienas, Parises,

qué más me da

vuestra balumba febril y vana,

si de mi brazo no va mi Ana,

¡si ya conmigo mi amor no está!

Qué más me da…

 

Un rinconcito que en cualquier parte me

   preste abrigo;

un apartado refugio amigo

donde pensar;

un libro austero que me conforte;

una esperanza que sea norte

de mi penar,

y un apacible morir sereno,

mientras más pronto más dulce y bueno:

¡qué mejor cosa puedo anhelar!

 

                                     Marzo de 1912

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VIII. ¡QUIÉN SABE POR QUÉ!

PERDÍ tu presencia,

pero la hallaré;

pues oculta ciencia

dice a mi conciencia

que en otra existencia

te recobraré.

 

Tú fuiste en mi senda

la única prenda

que nunca busqué;

llegaste a mi tienda

con tu noble ofrenda,

¡quén sabe por qué!

 

¡Ay!, por cuánta y cuánta

quimera he anhelado

que jamás logré…,

y en cambio, a ti, santa,

dulce bien amado,

te encontré a mi lado,

¡quién sabe por qué!

 

Viniste, me amaste;

diez años me amaste;

diez años llenaste

mi vida de fe,

de luz y de aroma;

en mi alma arrullaste

como una paloma,

¡quién sabe por qué!

 

Y un día te fuiste:

¡Ay triste!, ¡ay triste!;

pero te hallaré;

pues oculta ciencia

dice a mi conciencia

que en otra existencia

te recobraré.

 

                  19 de marzo de 1912

 

 

 

 

 

 

 

 

IX. MI SECRETO

¿MI SECRETO? ¡Es tan triste! ¿Estoy perdido

de amores por un ser desaparecido,

por un alma liberta,

que diez años fue mía, y que se ha ido…

¿ Mi secreto? te lo diré al oído:

¡Estoy enamorado de una muerta!

 

¿Comprendes —tú que buscas los visibles

transportes, las reales, las tangibles

caricias de la hembra, que se plasma

a todos tus deseos invencibles—

ese imposible de los imposibles

de adorar a un fantasma?

 

¡Pues tal mi vida es y tal ha sido

y será!

     Si por mí solo ha latido

su noble corazón, hoy mundo y yerto,

¿he de mostrarme desagradecido

y olvidarla, no más porque ha partido,

y dejarla, no más porque se ha muerto?

 

                                 25 de marzo de 1912

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

X. METAFISIQUEOS

¡DE QUÉ sirve al triste la filosofía!

Kant o Schopenhauer o Nietzche o Bergson…

¡Metafisiqueos!

                       En tanto, Ana mía,

te me has muerto, y yo no sé todavía

dónde ha de buscarte mi pobre razón.

¡Metafisiqueos, pura teoría!

¡Nadie sabe nada de nada: mejor

que esa pobre ciencia confusa y vacía,

nos alumbra el alma, como luz del día,

el secreto instinto del eterno amor!

 

No ha de haber abismo que ese amor no ahonde,

y he de hallarte. ¿Dónde? ¡No me importa dónde!

¿Cuándo? No me importa…, ¡pero te hallaré!

Si pregunto a un sabio, "¡Qué sé yo!", responde.

Si pregunto a mi alma, me dice: "¡Yo sé!"

 

                                     27 de marzo de 1912

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XI. UNIDAD

NO, MADRE, no te olvido;

mas apenas ayer ella se ha ido,

y es natural que mi dolor presente

cubra tu dulce imagen en mi mente

con la imagen del otro bien perdido.

 

Ya juntas viviréis en mi memoria

como oriente y ocaso de mi historia,

como principio y fin de mi sendero,

como nido y sepulcro de mi gloria;

¡pues contigo nací, con ella muero!

 

Ya viviréis las dos en mis amores

sin jamás separaros;

pues, como en un matiz hay dos colores

y en un tallo dos flores,

¡en una misma pena he de juntaros!

 

                                  28 de marzo de 1912

 

 

 

 

 

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Acerca de spawn55

Historiador, escritor y columnista. amo el café y los libros; y algo de buena música.

Publicado el 4 abril, 2008 en Pensamientos. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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